Me la paso acá

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El gobierno de Mundo Ce, en un ataque poco creíble de ejercicio del derecho de autodeterminación de los pueblos, ha decidido lanzar su plan de acción inmediato para el recién estrenado 2011.

Para un análisis sencillo por parte de los lectores, he decidido exponer dicho plan estableciendo un orden mínimo de prioridad, factibilidad y grado de fantasía de su cumplimiento.

Categoría 1: Corto plazo (mañana empiezo)

  • Gimnasio. Es acá en la esquina. Si no empiezo soy la peor basura desde la gaseosa Nativa.
  • Dieta. No siendo ya tolerable la flojera cárnica actual, complementario al ejercicio físico aplicaré el ajuste inmediato de la cantidad y calidad de los alimentos. La corto con el pan, con la gaseosa (con azúcar), con los panqueques y con los congelados. No me he expedido aún sobre las achuras.
  • Desorganización. Me compré una agenda de $60. La tengo que amortizar. Además está buena para simular que tenés una vida cuando la sacás en un barcito. Si te reíste es porque probablemente hagas lo mismo. Bueno, puede que no. Quereme igual.

Categoría 2: Mediano plazo (en marzo hablamos)

  • Estudios. A la presidente le dio por querer estudiar Derecho. Tanta lucha legal con las instituciones financieras (y brillantes antecedentes en la interpretación de las leyes en experiencias académicas anteriores) hicieron que me decida a meterme UNA VEZ MÁS en la prestigiosa Universidad de Buenos Aires. No me deseen suerte; deséenme un día con 32 horas.
  • Música. No es justo que sólo ustedes sean acosados por mi escalonada y desprolija voz. Es tiempo de llevarla hacia los oídos de los productores musicales. Demo mediante, que no he grabado todavía, lo haré posible.
  • Blogging regular. Cuando lancé el dominio mundoce.com.ar, prometí ofrecer contenido. Como mi vida personal no se ha convertido en una vorágine de reflexiones escritas, será mejor que empiece de una vez a hablar sobre cosas que pasan afuera de Mundo Ce. Se aceptan sugerencias.

Categoría 3: Largo plazo (cuando se hiele el infierno o se retire Tinelli, lo que ocurra primero)

  • Independencia. Me cuesta un poco estar sola. Más allá de disfrutar aquellos momentos en que la casa está en silencio y mi desorden organizado, la edad ya me está pidiendo que someta a la persona a la experiencia de sostenerse por su cuenta, dejando de lado el hecho de estar cómoda viviendo con mi familia. Hablando de cuentas, ahora no me cierran como para irme a vivir sola. No deja de ser, igualmente, un objetivo para cuando se den las condiciones.
  • Pareja. Prefiero no dar demasiados detalles; esto es simplemente un… deseo.
  • Aprender a manejar. No sé para qué. No tengo auto, no tengo ningún lugar al que necesite ir en auto y no podría mantener un auto. Pero saber no ocupa lugar, dicen.

Estas cosas son bastante personales; ninguno tiene por qué saber que estoy rellenita, soltera y sin estudiar. Pero el tener una suerte de presión externa me ayuda a ponerle pilas al cumplimiento de estas metas que, aunque no son nada espectacular, me van a hacer sentir bien. Punto. La idea es esa. Estar y sentirse bien.

Cuento con ustedes para que me peguen una palmada en la nuca cuando me vean evadiendo cualquiera de estos proyectitos. Gracias.

Para los que viven un termo (?) o no están familiarizados con los términos que se desprenden del uso y abuso de Internet, un hoax o bulo -dice Wikipedia- es un intento de hacer creer a un grupo de personas que algo falso es real. Una falsa noticia que circula en e-mails en forma de cadena, en foros y otros sitios web. Las finalidades de estas mentiras maquilladas de certezas son de lo más variadas: simples bromas, batallas anónimas contra corporaciones, análisis de la respuesta obtenida, el contabilizar el tiempo que tarda en dar la vuelta al globo para regresar, distorsionada o intacta, a su creador, etcétera. O al menos eso fue lo que a lo largo de los años de cibernauta pude extraer del tema…

Los mismos hoaxes suelen incluir frases de respaldo (?) como “yo no lo creía, hasta que lo probé y funcionó”, y mal que me pese, hoy me veo motivada a pronunciarla por algo que acabo de recibir, leer, probar y comprobar.

En la oficina suelo estar bastante desarreglada en épocas de poca actividad. Mal para una secretaria. No me peino, si lo hago es con desgano, y ni hablar de maquillaje. Ni hablar.

Hoy no me dio la cara para dar la cara así. Llegué, me peiné, me pinté un poco y me pasé -de manera excepcional- un lápiz delineador de labios de color borgoña. Logré un look bastante impactante. Gustó. Acá viene la parte que nos compete.

Mi compañera, coqueta incurable -se va a reír cuando lea esto- me preguntó qué había usado para mis labios. Le mostré el lápiz y ella me lo pidió. Se pintó un poco en el reverso de la mano, se sacó su anillo de oro y comenzó a frotarlo sobre el trazo. Dos segundos después, me muestra que se había puesto negro. What tha heck.

Resulta que mi compañera había recibido un e-mail en que se advertía a la población consumidora de cosmética sobre productos fabricados con plomo, y sobre sus efectos en el organismo, y una de las formas de constatarla es justamente frotar oro sobre una porción de producto aplicada en la piel. Si aparece una mancha negra, el producto tiene una alta concentración de plomo. Si simplemente se esparce sin alterar su color, el producto está libre de dicho material y es apto para su contacto con la piel.

Se desprenden dos preguntas de mis dedos a partir de este hecho. ¿Por qué hay plomo en los cosméticos? y ¿cuál es el problema, en definitiva?

Una pequeña research me contestó que el plomo oficia de fijador de los pigmentos. Color stay, super stay… supongo que les suena haber leído esas propiedades en la publicidad y en los envases de maquillaje. Y, además -como no podía ser de otra manera- hace que el producto sea más barato de producir.

El problema de la presencia de plomo es casi intuitivo: es un metal pesado con efectos neurotóxicos, y cuya cinética comienza a partir del contacto con la piel. La OMS en su website incluye varios trabajos de investigación que explican en profundidad cuál es el impacto de la presencia de este metal en el organismo.

Mi compañera, luego de realizar esta prueba, me mostró un lápiz labial de otra marca, y repitió la prueba del anillo de oro. El color permaneció inalterable.

Mientras tanto, sigo con mis labios color carmín, pensando que aunque no me voy a morir hoy envenenada a causa de mi ataque de make-up, voy a ser un poco más cuidadosa cuando me interne en el shopping a surtirme de productos que me hagan más linda. Después de todo, no estoy de acuerdo con eso de vivir rápido, morir joven y dejar un cadáver hermoso.

1) No soy de esas personas que se ven adorables mientras duermen o recién se levantan. Doy miedo. (madre puede dar fe de ello).

2) Nunca voy a rechazar un vaso de Coca-Cola (me tengo que estar muriendo).

3) Cuando un grupo de amigos está hablando de música y menciona bandas y cantantes que no oí en mi f*cking vida (encima, como si conocieran toda la discografía y lo último que desayunó el artista), me siento bastante tonta.

4) No importa cuánto tiempo pase arreglándome o cuán cara y perfecta sea la ropa que tenga puesta: a la hora y media, quizás menos, ya tengo por lo menos el bretel del corpiño a la vista, se me desarma el “peinado” y/o se me arruga la remera hasta la cintura, dejando entrever the buzard. No entiendo esta verdad y no espero que la entiendan, simplemente es así, inexorable.

5) Ni loca haría dedo en una ruta, en medio de un viaje aventurero (cosa que de por sí se proyecta como difícilmente realizable en mi mundo).

6) Me dan una ternura patológica las notificaciones del juego de granja ese del Facebook (del cual no tomo participación) en que a los que juegan les aparece una oveja negra, vaca rosa o alimaña cualquiera perdidas y les dicen que necesitan un nuevo hogar.

7) Procrastinadora nata (cosa que muchos ya saben).

8 ) Me desvivo por tener la última palabra en una discusión.

9) Quizás no muestre mucho entusiasmo en una situación alegre determinada; pero con el pasar del tiempo, el recuerdo se vuelve más agradable y va cobrando una importancia mayor a la que le di en ese momento. Ojo, si la fiesta fue mala… va a terminar siendo, en mi cabeza, un recuerdo espantoso. XD

10) La mitad del tiempo, le temo a mi gata. Y lo sabe. Y lo utiliza. (?)

11) Tardo mucho en evacuar dudas. Cuando finalmente me acuerdo de preguntar aquello que desconozco, requiero que me lo expliquen varias veces porque olvido lo que me explican. Me disperso fácil. Muy.

12) A veces desaparece mi síndrome de la Tabla de Planchar y me veo posibilitada de bailar medianamente bien. Lo mismo sucede con el pool. Tengo momentos y momentos.

13) Cuando discuto fuerte con alguien se me calientan los ojos, se me quiebra la voz y puedo llegar a llorar. Así el tópico no tenga que ver conmigo. Calmate, Andrea del Boca…

14) Ah, hablando de Andrea del Boca: soy la peor actriz que hay. No puedo mentir (y que el interlocutor no se dé cuenta).

15) Sospecho que tengo un olfato superior al promedio. Sin (?).

16) Nunca entendí qué es exactamente el bluetooth. Entendido gracias a uno de mis ministros. Aparentemente sirve para detectar manzanas en mal estado, bondis a Constitución, entre otras cosas. :)

17) Me gustan mucho las milanesas pasadas de horno.

18) No estoy muy segura de si calzo 35, 36 o 37. Según…

19) Cuando estoy mucho tiempo sin dormir me agarra una verborragia importante. (¿..y si dormís un poco?)

20) Compro agendas que no uso. Creo que sólo usé -bien- una y fue en el año 2003 o 2004.

-Post sujeto a edición-

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Frase random

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla. - Albert Einstein

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